- Cuece las patatas con piel cubiertas con agua y una cucharada de sal. Mantén el fuego a temperatura media y tapa la cazuela.
- A los 40 minutos clava una aguja fina en el centro de las patatas y si entra y sale con facilidad están en su punto. Evita que se deshagan.
- Elimina el agua de cocción y pélalas.
- Cuando estén frías del todo corta en rodajas las patatas y colócalas en una fuente.
- Elimina el borde duro del bacon y corta las lonchas en trocitos de un centímetro.
- Vierte dos cucharadas de aceite en una sartén pequeña y calienta a fuego medio.
- Agrega los trocitos de bacon y fríelos. Pásalos a una plato cubierto con papel absorbente de cocina.
- A los dos minutos agrégalos a las patatas.
- Corta la cebolla (o cebolletas) en plumas. Para ello la cortas por la mitad y corta lonchitas finas siguiendo la forma de las capas de la cebolla. Agrega a la ensalada.
- Sazona con sal toda la ensalada y riega con tres cucharadas de aceite y mezcla.
- Mezcla en una tacita la mostaza y vinagre al gusto (una cucharada y media puede ser una cantidad adecuada) y bate con un tenedor. Vierte sobre la ensalada de patatas.
- Espolvorea con perejil picadito.
Hay otra ensalada de patatas tirolesa más contundente. Esta es más ligera para acompañar el escalope vienés.